jueves, 29 de mayo de 2008
lunes, 3 de marzo de 2008
jueves, 31 de enero de 2008
El Guerrero de Luz y el Año Nuevo

El guerrero de la luz necesita tiempo para sí mismo. Y dedica este tiempo al descanso, a la contemplación, y al contacto con el Alma del Mundo. Incluso en mitad de un combate, él consigue meditar.
En ciertas ocasiones, el guerrero se sienta, se relaja, y deja que todo lo que ocurre a su alrededor simplemente continúe ocurriendo. Lo mira todo lo que le rodea como un espectador, sin pretender crecer o disminuir, tan sólo entregándose sin resistencia al movimiento de la vida.
Poco a poco, todo lo que parecía complicado empieza a simplificarse. Y el guerrero se alegra.
Cuando alguien quiere algo, el Universo entero conspira a su favor. El guerrero de la luz lo sabe bien.
Por esta razón, es muy cuidadoso con sus pensamientos. Escondidos bajo algunas capas de buenas intenciones, se encuentran los deseos que nadie se atreve a reconocer: la venganza, la autodestrucción, la culpa, el miedo a la victoria, la alegría macabra con las tragedias ajenas...
El Universo no juzga: conspira a favor de lo que deseamos. Por eso, el guerrero tiene el valor necesario para encarar las sombras de su alma, y procura iluminarlas con la luz del perdón.
El guerrero de la luz es señor de sus pensamientos.
Comprendiendo la rutina
A veces el camino del guerrero pasa por periodos de rutina. Entonces él aplica una de las enseñanzas de Nachman de Bratislava:
“Si no consigues concentrarte, o cierto día estás irritado, basta con que repitas una misma y sencilla palabra, pues esto le hace bien al alma. No digas nada más, limítate a repetir esta palabra sin parar, incontables veces. Dicha palabra acabará perdiendo su sentido, para a continuación ganar un nuevo significado. Dios abrirá las puertas, y tú acabarás empleando esta simple palabra para decir todo lo que querías”.
Cuando se ve forzado a repetir la misma tarea varias veces, el guerrero utiliza esta táctica, transformando su trabajo en oración.
Celebrando el año que termina
El guerrero vivió todos los días del año que acaba de pasar, y aun habiendo perdido grandes batallas, sobrevivió, aún está aquí. Eso ya es una victoria. Una victoria que costó momentos difíciles, noches de dudas, interminables días de espera. Desde los tiempos más remotos, celebrar un triunfo forma parte del propio ritual de la vida.
La celebración es un rito de pasaje.
Los compañeros presencian la alegría del guerrero de la luz, y piensan: “¿Por qué lo hace? Puede decepcionarse en su próximo combate. Puede atraer la furia del enemigo”.
Pero el guerrero conoce el motivo de su gesto. Él se beneficia del mejor regalo que la victoria puede darle: la confianza.
El guerrero celebra el año que termina, para tener más fuerzas en las batallas futuras.
Extraido del sitio de Paulo Coelho: "Warrior of the Light"
lunes, 28 de enero de 2008
domingo, 27 de enero de 2008
EL ABORTO - Fotodocumento impactante
Mito: "No es un ser humano. No es más que un montón de células. Y además no se da cuenta de nada."
Realidad: Si fuera verdad, no nacería de ello un niño ni los análisis detectarían una vida humana nueva. Ese montón de células se llama cigoto y es un ser humano en sus primeros estadios de vida. Por la misma lógica se podría tirar un diamante a la basura, pues antes de tallarlo y pulirlo no es más que un pedrusco gris. La realidad es que el ser humano empieza a existir desde el momento en que se forma un genoma nuevo al unirse las cargas genéticas de ambos progenitores. A partir de ese momento va evolucionando constantemente hasta el momento de su muerte. En cuanto a no darse cuenta, por ese argumento también se podría matar a una persona cuando está durmiendo. Y, por otro lado, el embrión ya siente dolor y miedo desde los 2 meses.
La pequeña mano que conmovió al mundo, pertenece a Samuel Alexander, cuyo nacimiento debió haber ocurrido el pasado 28 de diciembre (el día de la foto él apenas tenía 5 meses de gestación |
Mito: "Antes de las dos semanas, no es más que un pre-embrión y se puede utilizar para investigación o destruirlo."
Realidad: Antes de la implantación en la matríz, el embrión es el mismo ser humano que después y, en caso contrario, los investigadores no desearían utilizarlo para investigación. La distinción entre antes y después del día 14 es una línea artificial que los científicos han trazado recientemente (nunca existió tal distinción) y que no se ajusta siquiera a la fecha de la implantación, que suele ser alrededor del día 7, no el 14.
El Informe Warnock de 1984 fue el primero en usar el término pre-embrión, reconociendo que se debía a motivos políticos (para permitir la experimentación con embriones) y no científicos. Como consecuencia de ello, se han modificado los manuales de Medicina para incluir esta "nueva"
categoría evolutiva acientífica.
Mito: "La mujer es dueña de su cuerpo y puede hacer con él lo que quiera".
Realidad: En primer lugar, el niño no es parte del cuerpo de su madre, como nosotros no somos parte de nuestra casa, aunque vivamos en ella. Y por otro lado, no tenemos derecho a matar a alguien sólo porque esté dentro de nuestra casa. El niño en gestación es un ser humano distinto,
con vida propia, que está alojado provisionalmente en su madre. Prueba de ello es que cuando se le aborta, la mujer no queda mutilada... físicamente, al menos. Otra refutación de ese mito es que si fuera cierto, tampoco tendrían inconveniente las mujeres que abortan en cortarse un dedo u otra parte de su cuerpo... y eso no lo hacen.
Mito: "No se pueden traer al mundo más hijos que los que se puedan mantener dignamente. Hay que planificar responsablemente la familia".
Realidad: El listón de la "calidad de vida" ha variado a lo largo de los siglos y, sin embargo, la gente ha tenido a sus hijos y han sobrevivido sin las comodidades que tenemos ahora. La vida tiene un valor en sí, independientemente del bienestar que conlleve... y la vida da muchas vueltas. En ningún caso se puede justificar el aborto de un hijo para que otro pueda disfrutar de más bienes. La planificación responsable consiste en no engendrar los hijos que no se quieran tener, no en matarlos una vez engendrados.
Mito: "Las mujeres abortan porque no tienen medios para mantener a sus hijos o porque son madres solteras".
Realidad: La gran mayoría de las mujeres que abortan tienen un buen nivel económico y cultural (ver DATOS I.V.E.), y la mayoría tienen cónyuge o novio. Además, el Estado tiene la obligación de usar el dinero público para ayudar a mujeres gestantes con dificultades económicas, e impedir así
que recurran al crimen del aborto. También hay numerosas ONGs que ayudan a la mujer embarazada y en cualquier caso, siempre se puede dar al niño en adopción. El fin no justifica los medios y en ningún caso se puede matar para mejorar la calidad de vida otro.
Mito: "Para que luego se mueran de hambre..."
Realidad: "... es mejor matarlos antes". Los que así opinan quieren acabar con los pobres en vez de acabar con la pobreza. La muerte es la misma, antes que después, y al menos después, los niños del Tercer Mundo tienen una oportunidad de sobrevivir ayudados por alguna ONG, Misión, etc. La verdadera solución al problema del hambre no es matar a los hambrientos sino dejar de explotar y corromper al Tercer Mundo y de destrozarlo con las interminables guerras que sirven de lucro a los comerciantes de armas.
Mito: "Este mundo está tan podrido que es mejor no traer niños al mundo".
Realidad: ¿Acaso no hay gente feliz en el mundo? ¿Por qué privarle a tu hijo de encontrar la felicidad que tú no has encontrado? ¿Acaso tiene él la culpa de que a ti no te haya ido bien? Y si crees que el mundo es tan malo ¿por qué no te matas tú también? Pero hay que tener vida para poder quejarse, y no debe ser tan mala cuando no lo haces. Mientras haya vida, hay esperanza.
Mito: "Si los hijos no son deseados, luego serán muy desgraciados y los maltratarán".
Realidad: Una investigación sobre el maltrato infantil llevada a cabo por el canadiense Dr. Lenoch descubrió que el 90% de los niños maltratados provenían de embarazos deseados. En cuanto al "deseo", es un sentimiento muy variable, que puede cambiar varias veces a lo largo de un embarazo... y que se transforma en felicidad en el momento de ver nacer al hijo. Por otro lado, el derecho a la vida no puede depender de ser o no deseados. Si los padres declinan su responsabilidad con sus hijos ya engendrados, el Estado y la sociedad deberán ser subsidiarios para garantizar el derecho a la vida de todos.
Mito: "A nadie le gusta abortar, pero si no tiene más remedio, no debe ir a la cárcel por ello".
Realidad: Siempre hay otro remedio antes que matar... o se busca. Desde el principio del mundo ha existido la adopción y actualmente hay más de 1.000 parejas esperando adoptar un hijo en España. Tienen que recurrir a la adopción internacional porque en España las mujeres prefieren abortarlos. Por otro lado, los drogadictos tampoco tienen más remedio que robar para comprar droga, pero van a la cárcel de todos modos. Todos los presos de las cárceles suelen afirmar que "no tuvieron más remedio" que cometer el delito... y no por ello les dejan en libertad.
Mito: "Hay que hacer legal lo que es real en la calle"
Realidad: Según esa lógica también habría que legalizar el robo, el asesinato y cualquier otro delito de los que existen a montones. Tampoco sería justo que hubiera gente en la cárcel, y habría que dar amnistía general y definitiva. Sobrarían los jueces, la policía, los legisladores, los gobernantes y las leyes. También sobraría el Estado de Derecho y sería de nuevo la ley de la selva.
Mito: Si el aborto está legalizado no puede ser un crimen.
Realidad: Aunque lo haga, el Estado no tiene potestad para legalizar el asesinato, pues la vida no es una «prestación» del Estado, sino que es anterior a él y está por encima de sus competencias. El derecho a la vida es Ley Natural, porque forma parte de nuestra naturaleza querer vivir. El Estado tiene obligación de tutelarlo, y para ello existe. Ir en contra de este derecho natural invalida la autoridad del Estado, que fue creado para defenderlo. Por tanto una ley que ampara el crimen es una ley injusta y espúrea.
Mito: "El aborto hoy en día es seguro y sin riesgos. Es más seguro que el parto."
Realidad: ¿Para quién? Desde luego no para el niño. Tampoco lo es para la madre, pues el aborto es cuatro veces más peligroso que el parto, según un estudio financiado por el Gobierno de Finlandia que figura en la sección de "Riesgos y Secuelas del aborto". El trauma y las secuelas físicas y psicológicas que sufre la mujer que aborta son graves y a menudo irreversibles, y pueden provocar hasta la muerte y la locura.
Mito: "La salud y la libertad de la madre están por encima de la vida del niño"
Realidad: Ese fue el argumento del Tribunal Constitucional para dar luz verde a la despenalización del aborto. Sin embargo, esa perspectiva es la misma del sistema de castas de la India y convierte a los niños en gestación en los parias de Occidente. Es una premisa muy peligrosa pues significa que unas vidas valen más que otras, y justificaría igualmente la pena de muerte para los criminales y para los indeseados de la sociedad (ancianos, enfermos, etc.). Ese fue el argumento que usó el nazismo para los horrores del Holocausto.
Mito: "El aborto está justificado cuando corra peligro la vida de la madre"
Realidad: Eso siempre ha sido así y antes de la despenalización, se daban algunos casos de abortos terapéuticos cuando realmente peligraba la vida de la madre. Pero eran casos muy raros, pues con el avance de la medicina es muy improbable que haya que sacrificar al hijo para salvar a la madre. Los abortos que se realizan por motivos de "salud materna" (el 97%) no se deben a ningún riesgo para la salud de la madre. Al contrario, la salud de la mujer queda dañada por causa del aborto (Ver Riesgos y Secuelas del aborto).
Mito: "En caso de violación, el aborto estaría justificado"
Realidad: Los que así opinan ¿justificarían también la pena de muerte para el violador? Entonces ¿por qué para la víctima? Y por otro lado, es raro que una mujer violada se quede embarazada, pues el trauma suele impedir la fecundación, en el caso de que estuviera ovulando. Sólo se produce un embarazo en 1 de cada 4.000 violaciones. Las estadísticas anuales reflejan sólo un 0,4% de abortos por violación. Además, la experiencia y los estudios demuestran que el trauma de la violación se agudiza y perpetúa cuando se le añade un aborto, mientras que al tener el hijo, la mujer se olvida de la violación.
Mito: "Si el niño tiene malformaciones..."
Realidad: A ese argumento se le llamaba "eugenesia" en tiempos de Hitler, y justificó los millones de muertos en las cámaras de gas. El mito de la superraza lleva hoy a Occidente a justificar el aborto de todos los niños con Síndrome de Down o cualquier otra enfermedad. Sin embargo, el diagnóstico prenatal siempre es probabilístico, y a menudo los médicos se equivocan y los niños nacen sanos. Este supuesto es especialmente absurdo cuando actualmente ya es posible el diagnóstico fetal y la cirugía intrauterina, que ha tenido ya numerosos éxitos, curando enfermedades antes de nacer.
Mito: "Cuando se trata de adolescentes, el aborto es por su propio bien, para no interrumpir sus estudios, etc."
Realidad: Las adolescentes que abortan tienen más predisposición a la anorexia y la bulimia, a problemas de concentración, así como a trastornos de conducta y al consumo de drogas y alcohol. Su vida y sus estudios quedan trastornados precisamente por causa del aborto. Otra reacción es la
promiscuidad, que lleva a más embarazos no deseados.
Mito: "El aborto debe ser una opción de la mujer, pues ella es quien queda embarazada".
Realidad: El aborto afecta tanto a la madre como al padre, pues el hijo es de ambos. La decisión, en cualquier caso, tendría que ser de los dos. El aborto generalmente rompe la pareja, siendo causante de un 70% de separaciones en las parejas que lo han realizado, dentro del plazo de un
año. Y en ningún caso puede nadie disponer de la vida de otro, aunque sea su madre, y especialmente por ello.
Mito: El aborto es una cuestión íntima y personal, un asunto de conciencia y de libertad personal.
Realidad: También lo es robar, estafar o matar personas nacidas. Cualquier delincuente ha optado también libremente por cometer su delito, y no por ello está justificado y despenalizado.
Mito: El aborto es un «derecho reproductivo» de la mujer, y es una prestación de salud pública que los Estados deben ofrecer a la mujer.
Realidad: Ese es el argumento que usan en la actualidad los promotores mundiales del control de la natalidad, en vista de que el exceso de población ya no justifica sus campañas abortistas, pues la población mundial se ha reducido alarmantemente. Con la IPPF (Federación Internacional de Planificación Familiar) al frente, la industria antinatalista reclama el derecho a matar al hijo engendrado y afirma que ello debe ser protegido y fomentado por las legislaciones de todos los países. Esto es evidentemente un absurdo y una aberración, que sólo puede entenderse desde el poder económico, político y mediático del que disponen. Nunca puede ser un derecho de nadie matar a otro, y mucho menos puede estar protegido y fomentado por los gobiernos. Y el argumento de la salud pública es igualmente falaz, pues el aborto es muchísimo más peligroso que el parto y tiene secuelas gravísimas para la mujer, denominadas Síndrome Post-aborto.
Mito: La prohibición del aborto es cosa de la Iglesia y los no-creyentes no están obligados a obedecerla.
Realidad: El aborto ha estado prohibido desde el principio de la civilización, y así lo determinaba ya, en la Grecia clásica, el Juramento Hipocrático que hacen los médicos al licenciarse. Todas las principales religiones lo prohíben (Judaísmo, Islam, Cristianismo) y ha sido prohibido históricamente por todos los Códigos Penales de todos los Estados. Ello se debe a que el derecho a la vida es tan antiguo como la naturaleza humana, y responde a una ley natural anterior a la ley humana. En cualquier caso, aunque el hombre la transgreda "legalmente", la Naturaleza siempre pasa factura.
Conclusión: Si no está vivo... ¿por qué está creciendo? Si no es un ser humano... ¿qué clase de ser es? Si no es un niño... ¿por qué se chupa el dedo? Si es un ser vivo y humano... un niño... ¿¿por qué es legal matarlo??
Eduardo R. Cattaneo
Lic. en Ciencias de la Educación
ecattaneo@fullzero.com.ar
Coordinador de Informática "Instituto Murialdo"
murialdo21@hotmail.com
Editor "Escuela Virtual Para Padres"
evpp-admin@elistas.net
Administrador de lista "Hada"
hada-admin@elistas.net
www.iglesia.org
viernes, 18 de enero de 2008
Vida después de la vida

En algún momento un médico determinará que mi corazón ha dejado de funcionar y que en verdad mi vida se ha terminado.
Cuando esto suceda, no traten de revivirme artificialmente por medio de aparatos, y donde quiera que me encuentre no lo llamen "mi lecho de muerte".
Llámenlo "mi lecho de vida " y dejen que mi cuerpo vaya de allí a ayudar a que otros gocen de una vida plena.Den mi vista a alguien que nunca haya visto un amanecer la cara de un bebé o el amor en los ojos de una mujer.Den mi corazón a alguien a quien el suyo no le haya causado más
que interminables días de dolor.Den mi sangre a algún adolescente rescatado de entre las ruinas de un automóvil accidentado, para que pueda vivir y llegar a gozar del juego de sus nietos.Den mis riñones a quien dependa de una máquina para seguir
existiendo semana tras semana.Tomen mis huesos, todos mis músculos y todas y cada una de las fibras y nervios de mi cuerpo y encuentren la manera de hacer caminar a un niño lisiado.Exploren cada rincón de mi cerebro. Si fuera necesario tomen todas las células para que algún día un niño pueda gritar con la emoción del deporte y una niña sorda pueda oír el sonido de la lluvia contra los cristales de la ventana.Cremen lo que quede de mí y echen mis cenizas a los cuatro vientos, para ayudar a que crezcan las flores.Y si tienen la necesidad de enterrar algo, les dejo mis defectos, mis debilidades y todos mis perjuicios contra mis semejantes.Mi alma dénsela a Dios.Y si por casualidad alguien quiere recordarme, hágalo con una buena palabra o acción hacia quien lo necesite. Si hacen lo que les pido, viviré eternamente.
domingo, 13 de enero de 2008
LEJOS DEL AMOR - ILLAPU
Que hacen aqui estas gaviotas
tan lejos del mar que hacen aqui
entre piedras y rincón en este rio marron
que hacen aqui tan lejos del mar.
Que hacen aqui estos pequeños
lejos del hogar que hacen aqui
entre piedras y dolor en este sucio balcon
que hacen aqui lejor del hogar
Que hacen aqui estos amantes
en este lugar que hacen aqui
entre hierbas y candor es este parque de amor
que hacen aqui lejos de la razon.
Lejos del amor, lejos del cielo
un alma perdidad un sol sin vida
que hacen aqui estos esfelos
que hacen aqui sin un consuelo
Que hacen aqui (4 vces).
martes, 8 de enero de 2008
MADURAR
CANALIZAS LA IRA
A pesar de su mala fama, la ira es una emoción muy valiosa; nos avisa de nuestras necesidades no satisfechas y nos proporciona la energía necesaria para cambiar esta situación. Pero, si no sabemos gestionarla, estalla sin control.
El secreto está en aprender a usarla a nuestro favor, sin dejarnos llevar por ella ni reprimirla.
Reprimir la ira, además de no ayudarnos, puede perjudicarnos si se gira en contra nuestra. Interiorizar la rabia puede
provocar depresión, ansiedad y enfermedades psicosomáticas, pues en lugar de utilizar la energía para afrontar adecuadamente una situación conflictiva, nos la ponemos en contra. Para no ser víctimas de nuestra rabia, hay que saber enfocarla a su verdadera causa.
Otra forma nociva de gestionar la rabia reprimida consiste en desplazarla de la situación donde se originó a otra en la que nos es más fácil gestionarla.
Así , por ejemplo, en vez de enfadarnos con nuestro jefe, que es el responsable de nuestro malestar, nos enfadamos con nuestro compañero de trabajo o con nuestra pareja. Podemos "descargar" nuestro enfado pero a costa de dañar áreas de nuestra vida que
funcionaban correctamente. Además, dejamos sin solucionar aquello que realmente nos está perjudicando.
No obstante, tanto si interiorizamos la rabia y dejamos que se acumule como si la desplazamos, es indispensable identificar lo que nos causa malestar para reconducir la situación.
Muchas personas tienen miedo a mostrar su rabia porque piensan que resultarán autoritarias y antipáticas, y por tanto, que serán rechazadas. Creemos, generalmente de forma inconsciente, que sentir rabia es incompatible con ser apreciado y querido.
Pero podemos sentir rabia y simplemente reflexionar sobre aquello que nos la provoca. No hace falta actuar de inmediato, de hecho, es mejor esperar hasta comprender la mejor manera de afrontar las causas de nuestro enfado. Conviene ser conscientes de que la rabia no es una emoción negativa sino que nos ayuda a hacer valer nuestros derechos y a cubrir nuestras necesidades.
Reconocer la ira es el primer paso para saber cómo canalizarla, ya que reprimirla nos predispone a sufrir ataques de rabia. Si aguantamos situaciones que nos parecen injustas, llegará un momento en que nos sentiremos muy dolidos, superaremos el límite de lo que podemos soportar y explotaremos. En estas situaciones extremas, la ira acumulada es tan grande que resulta difícil de manejar.
Sale impulsivamente, sin la mediación de la razón, por lo que puede ser dañina tanto para nosotros como para los demás. Además como el enojo surge de golpe, nos deja desorientados.
Por eso es necesario no esperar a que se acumule la ira, aceptarla, comprender los motivos que han podido generarla y actuar para mejorar nuestra situación.
Algunas personas se resisten a aceptar su ira porque les hace sentir culpables. Adoptan una actitud victimista que no les ayuda a asumir la parte de responsabilidad que tienen en relación a lo que les está ocurriendo.
La educación tiene un papel preponderante a la hora de aprender a controlar la ira. Es necesario preservar la conciencia innata de los niños ante las ofensas o amenazas del entorno, así como las necesidades no satisfechas. También debemos enseñarles maneras apropiadas de defenderse o hacer valer sus derechos: hablando, denunciando hechos injustos, pidiendo ayuda a personas que
los entiendan y los apoyen.
Es básico hacer entender a los niños que las personas no son malas por sentir ira y encauzarla a su favor. Lo malo es agredir y hacer
daño al otro.
Ya sabemos que la ira es una emoción que en los seres humanos puede ser compleja. Cuando la controlamos tanto que la reprimimos,
su energia puede desequilibrar nuestra salud y nuestras relaciones. Pero si la exteriorizamos sin control, actuamos impulsivamente y luego
nos arrepentimos.
Cuando te sientas enojado, puede resultar muy positivo que te preguntes cúanto dolor o cuánto miedo contiene la ira que estas sientiendo. La ira actúa como defensa ante sentimientos que pueden ser más dolorosos para la persona que los siente. Identificar esto ayuda a atenuar la rabia.














