













Realidad: Si fuera verdad, no nacería de ello un niño ni los análisis detectarían una vida humana nueva. Ese montón de células se llama cigoto y es un ser humano en sus primeros estadios de vida. Por la misma lógica se podría tirar un diamante a la basura, pues antes de tallarlo y pulirlo no es más que un pedrusco gris. La realidad es que el ser humano empieza a existir desde el momento en que se forma un genoma nuevo al unirse las cargas genéticas de ambos progenitores. A partir de ese momento va evolucionando constantemente hasta el momento de su muerte. En cuanto a no darse cuenta, por ese argumento también se podría matar a una persona cuando está durmiendo. Y, por otro lado, el embrión ya siente dolor y miedo desde los 2 meses.
La pequeña mano que conmovió al mundo, pertenece a Samuel Alexander, cuyo nacimiento debió haber ocurrido el pasado 28 de diciembre (el día de la foto él apenas tenía 5 meses de gestación |
Realidad: Antes de la implantación en la matríz, el embrión es el mismo ser humano que después y, en caso contrario, los investigadores no desearían utilizarlo para investigación. La distinción entre antes y después del día 14 es una línea artificial que los científicos han trazado recientemente (nunca existió tal distinción) y que no se ajusta siquiera a la fecha de la implantación, que suele ser alrededor del día 7, no el 14.
El Informe Warnock de 1984 fue el primero en usar el término pre-embrión, reconociendo que se debía a motivos políticos (para permitir la experimentación con embriones) y no científicos. Como consecuencia de ello, se han modificado los manuales de Medicina para incluir esta "nueva"
categoría evolutiva acientífica.
Realidad: En primer lugar, el niño no es parte del cuerpo de su madre, como nosotros no somos parte de nuestra casa, aunque vivamos en ella. Y por otro lado, no tenemos derecho a matar a alguien sólo porque esté dentro de nuestra casa. El niño en gestación es un ser humano distinto,
con vida propia, que está alojado provisionalmente en su madre. Prueba de ello es que cuando se le aborta, la mujer no queda mutilada... físicamente, al menos. Otra refutación de ese mito es que si fuera cierto, tampoco tendrían inconveniente las mujeres que abortan en cortarse un dedo u otra parte de su cuerpo... y eso no lo hacen.
Realidad: El listón de la "calidad de vida" ha variado a lo largo de los siglos y, sin embargo, la gente ha tenido a sus hijos y han sobrevivido sin las comodidades que tenemos ahora. La vida tiene un valor en sí, independientemente del bienestar que conlleve... y la vida da muchas vueltas. En ningún caso se puede justificar el aborto de un hijo para que otro pueda disfrutar de más bienes. La planificación responsable consiste en no engendrar los hijos que no se quieran tener, no en matarlos una vez engendrados.
Realidad: La gran mayoría de las mujeres que abortan tienen un buen nivel económico y cultural (ver DATOS I.V.E.), y la mayoría tienen cónyuge o novio. Además, el Estado tiene la obligación de usar el dinero público para ayudar a mujeres gestantes con dificultades económicas, e impedir así
que recurran al crimen del aborto. También hay numerosas ONGs que ayudan a la mujer embarazada y en cualquier caso, siempre se puede dar al niño en adopción. El fin no justifica los medios y en ningún caso se puede matar para mejorar la calidad de vida otro.
Realidad: "... es mejor matarlos antes". Los que así opinan quieren acabar con los pobres en vez de acabar con la pobreza. La muerte es la misma, antes que después, y al menos después, los niños del Tercer Mundo tienen una oportunidad de sobrevivir ayudados por alguna ONG, Misión, etc. La verdadera solución al problema del hambre no es matar a los hambrientos sino dejar de explotar y corromper al Tercer Mundo y de destrozarlo con las interminables guerras que sirven de lucro a los comerciantes de armas.
Realidad: ¿Acaso no hay gente feliz en el mundo? ¿Por qué privarle a tu hijo de encontrar la felicidad que tú no has encontrado? ¿Acaso tiene él la culpa de que a ti no te haya ido bien? Y si crees que el mundo es tan malo ¿por qué no te matas tú también? Pero hay que tener vida para poder quejarse, y no debe ser tan mala cuando no lo haces. Mientras haya vida, hay esperanza.
Realidad: Una investigación sobre el maltrato infantil llevada a cabo por el canadiense Dr. Lenoch descubrió que el 90% de los niños maltratados provenían de embarazos deseados. En cuanto al "deseo", es un sentimiento muy variable, que puede cambiar varias veces a lo largo de un embarazo... y que se transforma en felicidad en el momento de ver nacer al hijo. Por otro lado, el derecho a la vida no puede depender de ser o no deseados. Si los padres declinan su responsabilidad con sus hijos ya engendrados, el Estado y la sociedad deberán ser subsidiarios para garantizar el derecho a la vida de todos.
Realidad: Siempre hay otro remedio antes que matar... o se busca. Desde el principio del mundo ha existido la adopción y actualmente hay más de 1.000 parejas esperando adoptar un hijo en España. Tienen que recurrir a la adopción internacional porque en España las mujeres prefieren abortarlos. Por otro lado, los drogadictos tampoco tienen más remedio que robar para comprar droga, pero van a la cárcel de todos modos. Todos los presos de las cárceles suelen afirmar que "no tuvieron más remedio" que cometer el delito... y no por ello les dejan en libertad.
Realidad: Según esa lógica también habría que legalizar el robo, el asesinato y cualquier otro delito de los que existen a montones. Tampoco sería justo que hubiera gente en la cárcel, y habría que dar amnistía general y definitiva. Sobrarían los jueces, la policía, los legisladores, los gobernantes y las leyes. También sobraría el Estado de Derecho y sería de nuevo la ley de la selva.
Realidad: Aunque lo haga, el Estado no tiene potestad para legalizar el asesinato, pues la vida no es una «prestación» del Estado, sino que es anterior a él y está por encima de sus competencias. El derecho a la vida es Ley Natural, porque forma parte de nuestra naturaleza querer vivir. El Estado tiene obligación de tutelarlo, y para ello existe. Ir en contra de este derecho natural invalida la autoridad del Estado, que fue creado para defenderlo. Por tanto una ley que ampara el crimen es una ley injusta y espúrea.
Realidad: ¿Para quién? Desde luego no para el niño. Tampoco lo es para la madre, pues el aborto es cuatro veces más peligroso que el parto, según un estudio financiado por el Gobierno de Finlandia que figura en la sección de "Riesgos y Secuelas del aborto". El trauma y las secuelas físicas y psicológicas que sufre la mujer que aborta son graves y a menudo irreversibles, y pueden provocar hasta la muerte y la locura.
Realidad: Ese fue el argumento del Tribunal Constitucional para dar luz verde a la despenalización del aborto. Sin embargo, esa perspectiva es la misma del sistema de castas de la India y convierte a los niños en gestación en los parias de Occidente. Es una premisa muy peligrosa pues significa que unas vidas valen más que otras, y justificaría igualmente la pena de muerte para los criminales y para los indeseados de la sociedad (ancianos, enfermos, etc.). Ese fue el argumento que usó el nazismo para los horrores del Holocausto.
Realidad: Eso siempre ha sido así y antes de la despenalización, se daban algunos casos de abortos terapéuticos cuando realmente peligraba la vida de la madre. Pero eran casos muy raros, pues con el avance de la medicina es muy improbable que haya que sacrificar al hijo para salvar a la madre. Los abortos que se realizan por motivos de "salud materna" (el 97%) no se deben a ningún riesgo para la salud de la madre. Al contrario, la salud de la mujer queda dañada por causa del aborto (Ver Riesgos y Secuelas del aborto).
Realidad: Los que así opinan ¿justificarían también la pena de muerte para el violador? Entonces ¿por qué para la víctima? Y por otro lado, es raro que una mujer violada se quede embarazada, pues el trauma suele impedir la fecundación, en el caso de que estuviera ovulando. Sólo se produce un embarazo en 1 de cada 4.000 violaciones. Las estadísticas anuales reflejan sólo un 0,4% de abortos por violación. Además, la experiencia y los estudios demuestran que el trauma de la violación se agudiza y perpetúa cuando se le añade un aborto, mientras que al tener el hijo, la mujer se olvida de la violación.
Realidad: A ese argumento se le llamaba "eugenesia" en tiempos de Hitler, y justificó los millones de muertos en las cámaras de gas. El mito de la superraza lleva hoy a Occidente a justificar el aborto de todos los niños con Síndrome de Down o cualquier otra enfermedad. Sin embargo, el diagnóstico prenatal siempre es probabilístico, y a menudo los médicos se equivocan y los niños nacen sanos. Este supuesto es especialmente absurdo cuando actualmente ya es posible el diagnóstico fetal y la cirugía intrauterina, que ha tenido ya numerosos éxitos, curando enfermedades antes de nacer.
Realidad: Las adolescentes que abortan tienen más predisposición a la anorexia y la bulimia, a problemas de concentración, así como a trastornos de conducta y al consumo de drogas y alcohol. Su vida y sus estudios quedan trastornados precisamente por causa del aborto. Otra reacción es la
promiscuidad, que lleva a más embarazos no deseados.
Realidad: El aborto afecta tanto a la madre como al padre, pues el hijo es de ambos. La decisión, en cualquier caso, tendría que ser de los dos. El aborto generalmente rompe la pareja, siendo causante de un 70% de separaciones en las parejas que lo han realizado, dentro del plazo de un
año. Y en ningún caso puede nadie disponer de la vida de otro, aunque sea su madre, y especialmente por ello.
Realidad: También lo es robar, estafar o matar personas nacidas. Cualquier delincuente ha optado también libremente por cometer su delito, y no por ello está justificado y despenalizado.
Realidad: Ese es el argumento que usan en la actualidad los promotores mundiales del control de la natalidad, en vista de que el exceso de población ya no justifica sus campañas abortistas, pues la población mundial se ha reducido alarmantemente. Con la IPPF (Federación Internacional de Planificación Familiar) al frente, la industria antinatalista reclama el derecho a matar al hijo engendrado y afirma que ello debe ser protegido y fomentado por las legislaciones de todos los países. Esto es evidentemente un absurdo y una aberración, que sólo puede entenderse desde el poder económico, político y mediático del que disponen. Nunca puede ser un derecho de nadie matar a otro, y mucho menos puede estar protegido y fomentado por los gobiernos. Y el argumento de la salud pública es igualmente falaz, pues el aborto es muchísimo más peligroso que el parto y tiene secuelas gravísimas para la mujer, denominadas Síndrome Post-aborto.
Realidad: El aborto ha estado prohibido desde el principio de la civilización, y así lo determinaba ya, en la Grecia clásica, el Juramento Hipocrático que hacen los médicos al licenciarse. Todas las principales religiones lo prohíben (Judaísmo, Islam, Cristianismo) y ha sido prohibido históricamente por todos los Códigos Penales de todos los Estados. Ello se debe a que el derecho a la vida es tan antiguo como la naturaleza humana, y responde a una ley natural anterior a la ley humana. En cualquier caso, aunque el hombre la transgreda "legalmente", la Naturaleza siempre pasa factura.
Conclusión: Si no está vivo... ¿por qué está creciendo? Si no es un ser humano... ¿qué clase de ser es? Si no es un niño... ¿por qué se chupa el dedo? Si es un ser vivo y humano... un niño... ¿¿por qué es legal matarlo??

Cuando esto suceda, no traten de revivirme artificialmente por medio de aparatos, y donde quiera que me encuentre no lo llamen "mi lecho de muerte".
Llámenlo "mi lecho de vida " y dejen que mi cuerpo vaya de allí a ayudar a que otros gocen de una vida plena.Den mi vista a alguien que nunca haya visto un amanecer la cara de un bebé o el amor en los ojos de una mujer.Den mi corazón a alguien a quien el suyo no le haya causado más
que interminables días de dolor.Den mi sangre a algún adolescente rescatado de entre las ruinas de un automóvil accidentado, para que pueda vivir y llegar a gozar del juego de sus nietos.Den mis riñones a quien dependa de una máquina para seguir
existiendo semana tras semana.Tomen mis huesos, todos mis músculos y todas y cada una de las fibras y nervios de mi cuerpo y encuentren la manera de hacer caminar a un niño lisiado.Exploren cada rincón de mi cerebro. Si fuera necesario tomen todas las células para que algún día un niño pueda gritar con la emoción del deporte y una niña sorda pueda oír el sonido de la lluvia contra los cristales de la ventana.Cremen lo que quede de mí y echen mis cenizas a los cuatro vientos, para ayudar a que crezcan las flores.Y si tienen la necesidad de enterrar algo, les dejo mis defectos, mis debilidades y todos mis perjuicios contra mis semejantes.Mi alma dénsela a Dios.Y si por casualidad alguien quiere recordarme, hágalo con una buena palabra o acción hacia quien lo necesite. Si hacen lo que les pido, viviré eternamente.
"Cuida mucho de hacer llorar a una mujer porque Dios cuenta todas sus lágrimas. La mujer salió de la costilla del hombre, no de los pies para ser pisada. Ni de la cabeza para ser superior. Sino de su costado, para ser igual. Debajo del brazo para ser protegida. Y al lado del corazón para ser amada"
El cuerpo de la mujer es una imagen de Dios, como Él crea y da el fruto creado. Es un cuerpo receptivo y creador. Si lo miras con ojos atentos, te das cuenta de que habla de acogida, de gestación de nutrición. El recibe la simiente en el ugar más emblemático: en sus entrañas, símbolo de fertilidad y de cojín de amor. Allí, en su tierra cálida le espera su media parte y, ya unidad, las dos semillas reciben el calor que necesitan para eclosionar y empezar a crecer.
El cuerpo de la mujer es gestador y nutridor. Va gestando el crecimiento de las semillas, que ya no son más que una. Las alimenta sabiamente con los nutrientes necesarios que el mismo cuerpo va fabricando, para que se vayan desarrollando al ritmo que la naturaleza les marca. Y, cuando ya ha llegado el momento de su autonomía, deja salir el fruto generosamente para que empiece una vida propia, pero no del todo. Aún ha de velar por él, nutriéndolo con un alimente especial, que irá fluyendo de sus pechos y se irá haciendo cada vez más denso, también al ritmo de las necesidades físicas del nuevo ser. Los pechos están situados anatómicamente sobre el corazón y el plexo solar donde se mueven todas las emociones, allí el bebé, acogido por los brazos de la madre, nutrirá su pequeño cuerpo con la buena leche que fluirá empapada del amor y la ternura indispensable para crecer equilibrado psíquica y afectivamente.
Éste es el cuerpo de la mujer
El cuerpo de la mujer, imagen de Dios, es el exponente de cómo han de ser en su esencia la religión y las iglesias.
Un cuerpo nutridor, con los alimentos adecuados siempre a la la persona concreta y a la época en que vivimos, para que vaya desarrollando en ella los recursos necesarios y así poder dar la respuesta adecuada a la sociedad, al compromiso de contrucción de un mundo amasado en los valores de la solidaridad, del amor, de la ternura, de la misericordia, de la compasión, de la comprensión,...
Acogedoras, gestadoras, nutridoras y liberadoras de todas las opresiones interiores y exteriores, educadoras para la libertad y en la libertad
Generosamente desprendidas, dejan marchar el fruto, como el cuerpo de la mujer, para que empiece una vida propia y autónoma física, intelectual y espiritualSiempre el cuerpo de la mujer ha sido objeto de entrega generosa y silenciosa a los demás, ya sea en el hogar, en los hospitales, atendiendo a los marginados y huérfanos,... y con él, ella habla con sus obras.